10 reflejos alimentarios para proteger tu hígado

El hígado es un órgano vital del que no podemos prescindir, pero del que sabemos poco. Recordatorio de algunas normas básicas en materia de alimentación que contribuyen a una buena salud.

1. Decir alto a las ocasiones de ebriedad

El hígado procesa casi todo el alcohol que circula en la sangre. Sin embargo, este último es una toxina que lo ataca, sobre todo cuando se consume mucho en poco tiempo.

nos limitamos a dos vasos al día para una mujer, tres para un hombre (un vaso = 2,5 cl de whisky a 45° = 7 cl de aperitivo a 18° = 25 cl de cerveza a 5° = 10 cl de vino a 12° = 2,5 cl de pastis a 45°), preferentemente repartido en ambas comidas .

2. Establece días de sobriedad

El hígado también necesita descansar, por lo que se ofrece al menos un día a la semana sin bebidas alcohólicas.

3. Limite los productos dulces

Caramelos, untables, tartas industriales, bollería… todos están repletos de azúcar que, una vez transformada en grasa por el hígado, lo intoxica y favorece su inflamación. ¡Comer demasiada azúcar puede causar cirrosis!

4. Apaga tu sed con agua

Otras bebidas, en particular las gaseosas y los jarabes, pero también los zumos de frutas, aportan azúcar. Preferimos el agua, sin gas o con gas, aunque signifique darle sabor con hierbas frescas (menta, lemongrass, etc.) o especias (anís, vainilla, etc.).

5. Redescubre el sabor de los alimentos naturales

Bebidas calientes (café, té, tisanas), lácteos (yogur, queso blanco…), fruta (fresas…): sumada al azúcar a lo largo del día es una bomba de relojería para el hígado. Reducimos la cantidad hasta acostumbrarnos al sabor de la comida natural, o engañamos con especias, extractos naturales…

6. Bebe tu café todos los días

El café puede tener efectos protectores sobre el hígado, incluida la reducción del riesgo de cáncer de hígado. Así, disfrutamos de una taza al día (¡sin azúcar!).

7. Descubre el rábano negro

Este excelente escurridor de hígado promueve la eliminación de toxinas y desechos que pueden abarrotarlo. Se come crudo, rallado, cortado en tiras, o cocido como un nabo, con un plato.

8. Limite las carnes grasas y los fiambres a dos o tres veces por semana

Ricas en grasas saturadas y colesterol, aumentan el trabajo del hígado, favoreciendo la acumulación de toxinas en el mismo.

9. Pon ajo y cebolla en tus platos

Sus compuestos de azufre activan las enzimas presentes en el hígado y así le permiten evacuar mejor las toxinas. ¡Crudo o cocido, lo ponemos en todas partes!

10. Piensa en pomelo

Favorece la desintoxicación hepática y la eliminación de colesterol y triglicéridos en sangre gracias a dos moléculas: naringina y aurapteno. En jugo recién exprimido para el desayuno o entero como entrante, a menudo se incluye en el menú.

¿Qué pasa con el chocolate?
Contrariamente a la creencia popular, ¡este alimento no es peor para el hígado que cualquier otro alimento! El famoso ataque al hígado evocado cuando uno se unta después de haber abusado corresponde más bien a una dificultad
del estómago para digerir ingestas excesivas de grasas y azúcares. Puedes pues, sin problema, morder unos cuadritos de vez en cuando, siempre que no abuses de él porque sigue siendo un alimento muy dulce.

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