Alergia a los sulfitos: definición, síntomas, causas, tratamientos

Vino blanco, champagne, embutidos, mostaza, pasas… Los sulfitos, compuestos químicos derivados del azufre, están presentes en muchos alimentos. A veces pueden ser mal tolerados y causar síntomas neurológicos, digestivos o cutáneos. ¿Cómo explicar esta intolerancia y cómo reaccionar?

Definición: ¿Qué son los sulfitos?

Los sulfitos son componentes químicos del azufre, que se encuentra naturalmente en ciertos alimentos. También se utilizan como conservantes de alimentos por su propiedades antioxidantesy en ciertas drogas para su propiedades antisépticas. Desde la época romana se han asociado principalmente a la conservación del vino.

El consumo medio en Francia se estima en 20 mg al día”, especifica el Hospital Universitario de Nantes (fuente 1). En el empaque, se encuentra bajo diferentes nombres:

  • Ácido sulfuroso (E220),
  • sulfito de sodio (E221),
  • Hidrogenosulfito de sodio (E222),
  • disulfito de sodio (E223),
  • Disulfito de potasio (E224),
  • Sulfito de calcio (E25),
  • Sulfito ácido de calcio (E226),
  • Sulfito ácido de calcio (E227)
  • e hidrogenosulfito de potasio (E228).

¿Qué alimentos contienen sulfitos (lista)?

Hay trazas de sulfitos en muchos alimentos, como conservantes, o a veces de forma natural, en alimentos fermentados:

  • vinos y champanes (especialmente vinos blancos y rosados);
  • cerveza, sidra y chouchen (en cantidades muy variables según marcas y cuvées);
  • patatas ;
  • Uvas ;
  • pescados y mariscos congelados ;
  • la fruta seca (especialmente albaricoques secos) ;
  • la mostaza ;
  • verduras y conservas envasadas al vacio ;
  • carnes cocidas ;
  • las aceitunas ;
  • muesli ;
  • comidas congeladas o preparadas ;
  • jarabes a base de glucosa o dextrosa;
  • vinagres;
  • etc.

Bueno saber: en Europa, es obligatorio declarar la presencia de sulfitos en los alimentos, cuando su concentración alcanza 10 mg/kg o 10 mg/L.

Alergia o intolerancia a los sulfitos: ¿qué síntomas? ¿Riesgos?

Al consumirlo, algunas personas desarrollan una intolerancia a los sulfitos que conduce a una reacción de tipo alérgico caracterizado por varios síntomas:

  • picazón (prurito);
  • estornudos;
  • dolores de cabeza;
  • nariz que moquea;
  • urticaria;
  • conjuntivitis alérgica;
  • fatiga significativa;
  • dolor abdominal;
  • asma alérgica.

Hablamos de intolerancia a los sulfitos y no de alergia a los sulfitos. Y cuanto mayor sea la cantidad ingerida, más fuerte será la reacción. La intolerancia, a diferencia de la alergia, no tiene impacto en el sistema inmunológico. Por lo tanto, es similar a la intolerancia a la lactosa, que también implica trastornos digestivos. Las reacciones difieren según la naturaleza del alimento, su contenido en sulfitos y la sensibilidad de cada persona.

Cuidado con los factores agravantes

Las personas que ya tienen otras alergias son más propensas a ser intolerantes a los sulfitos, especialmente aquellas alérgico a la aspirina o a los ácaros del polvo. Pueden llegar a sufrir un shock anafiláctico, que puede llegar hasta la pérdida del conocimiento o incluso un coma o un paro cardíaco.

los personas con asma y el personas con poliposis nasal también corren más riesgo de tener reacciones violentas.

¿Cómo se manifiesta la intolerancia al vino?

¿Siempre te despiertas con un terrible dolor de cabeza a la mañana siguiente? Muchas personas culpan a los sulfitos, pero otros productos químicos también es probable que causen este tipo de efectos secundarios. Algunos estudios sugieren en particular que una sustancia natural presente en el vino, la tiramina, podría causar dolores de cabeza porque afecta la presión arterial. Y el vino, especialmente el tinto, también puede contener histaminasa veces mal apoyado.

Ninguna prueba cutánea o biológica puede detectar la intolerancia a los sulfitos, ya que es un mecanismo de inflamación alérgica. El diagnostico se hace por un alergólogosobre la base de un interrogatorio minucioso que tenga en cuenta la historia y la naturaleza de los síntomas.

En caso de duda, o para determinar la dosis de sulfitos que no se debe exceder, se puede recurrir a una breve hospitalización en una unidad especializada en alergología para realizar una prueba de provocación oral. Concretamente: se administran dosis progresivas de sulfitos por vía oral a los pacientes hasta que se produce una reacción. Si no hay reacción, se aumenta la siguiente dosis, hasta un máximo de 100 mg. Determinar así la dosis umbral que no debe superarse permite a los pacientes adaptar su dieta para evitar síntomas deletéreos.

El manejo de los síntomas de la intolerancia a los sulfitos se basa en la administración de determinados tratamientos medicamentosos: antihistamínicos, corticoides o tratamientos para el asma (broncodilatadores).

Pero, lamentablemente, no existe un tratamiento básico para limitar la intolerancia a los sulfitos. La única solución es evitar los vinos y cualquier otro producto que contenga grandes cantidades de sulfitos. ¡De ahí la importancia de leer atentamente las etiquetas, para comprobar si los productos contienen más de 10 mg/kg o 10 mg/L de sulfitos!

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