Cómo detener sus antojos de comida | Revista Salud

Los snacks favorecen el sobrepeso, pero también la celulitis. Porque generalmente son alimentos grasos, salados y/o dulces los que consumimos. Para desinflamar, es fundamental luchar contra estas ansias.

1. Desayuna

Numerosos estudios destacan su impacto positivo en la regulación del hambre. Uno de ellos, realizado en la Universidad de Tel Aviv, Israel (Obesity, 2013), mostró que un desayuno abundante y balanceado limitaba la merienda. Otro, del Imperial College London (Neuroscience, 2012), mostró que el ayuno por la mañana activaba una región del cerebro involucrada en los antojos de alimentos grasos y calóricos.

En el menú : bebida + cereal + grasa + fruta + alimento proteico (lácteos, jamón, etc.). Sin hambre ? Traemos pan, un huevo, un plátano, un yogur… para comer sobre las 8-9 de la mañana.

Para leer también 3 desayunos fáciles y equilibrados:

2. Estructura tus comidas

Escondidos, apresurados o ligeros, no satisfacen ni el estómago ni el cerebro. Para estar en cuña de forma duradera, es necesario comer con plena conciencia y equilibrar su plato.

La mejor manera de comer: nos sentamos a horas regulares y nos enfocamos en nuestro plato. Saboreamos y nos tomamos nuestro tiempoal menos 20 minutos, el tiempo que tarda el cerebro en recibir señales de saciedad.

3. Permítete placeres (reales)

Demonizar tus comidas favoritas es reforzar el deseo de consumirlas y frustrarse.

La frecuencia adecuada: una vez a la semana, nos divertimos mucho. Apostamos por la calidad para consumir mejor pero con menos frecuencia y hacer que valga la pena. Para preservar su línea, integramos el placer de la comida en la comida, sin alimentos ricos en almidón y grasas.

4. Adopta el reflejo de hidratación

El cerebro puede confundir la sed con el deseo de comer. Un cuerpo continuamente hidratado será menos propenso a los antojos. Beber también rompe el ritmo y establece un descanso relajante.

Bebemos agua. En todas sus formas: sin gas o con gas (bajo en sodio), caldo de verduras, café, té, tisana. En pequeños sorbos, durante todo el día.

5. Muévete regularmente

La necesidad de moverse y obtener oxígeno también puede expresarse mediante el deseo de comer. Después de unas horas en un sofá o frente a una computadora, el cuerpo se desoxigena y pide movimiento.

Cómo adquirir el reflejo de actividad: cada 1h30 como mínimo, nos levantamos y caminamos un poco (ir al baño, tomar aire fresco o llevar un documento en una oficina ubicada dos pisos más arriba…) .

6. Elija alimentos ricos en almidón con un IG bajo

Puesto de alimentos ricos en almidón, siempre que los elija bien. Al generar un pico y luego una caída en el nivel de insulina en la sangre, aquellos con un índice glucémico (GI) alto promueven los antojos. A la inversa, Los alimentos ricos en almidón con IG bajo se estabilizanglicemiaque regula de forma sostenible el apetito.

Buenos alimentos: sémola, pasta, arroz… semicompletos (para no dañar los intestinos), quinoa, bulgur, trigo sarraceno, espelta… cocidos al dente, panes de masa madre, copos de cereales, legumbres (lentejas, guisantes partidos… ).

7. Abastécete de frutas y verduras

Ricos en fibra y agua pero bajos en calorías, tienen un supresor del apetito de doble efecto : inmediato, llenando el estómago, y duradero, ralentizando la asimilación de otros alimentos.

  • verduras para el almuerzo y la cena, entrada y plato principal,
  • fruta, 1 a 2 porciones (150 g) por día.

Preferimos el cocido en caso de hinchazón crónica.

8. Evita las tentaciones

Oler el olor de la bollería, pasar por el pasillo de las galletas, ver un anuncio de chocolate en la televisión, abrir una alacena y caer sobre la salchicha… son factores que desencadenan el deseo de comer.

La estrategia: en casa, guarde los alimentos tentadores fuera del alcance y de la vista y evite almacenarlos. Pasamos por alto panaderías, distribuidores o rayos apetitosos. Vamos de compras después de una comida.

9. Siéntate en cada toma de comida

Es mejor aceptar un impulso y convertirlo en un bocadillo que levantarse, apresuradamente, tragando grandes cantidades. Así, el picoteo ya no es uno: calmas el hambre evitando la culpa, vector del nuevo picoteo.

Se permite la degustación. Guardamos la lechería para el almuerzo, paramos toda actividad y lo disfrutamos con una bebida.

10. Concéntrate regularmente en ti mismo

Para distinguir el hambre del deseo de comer, es necesario escucha tu cuerpo y decodificar sus señales.

El ejercicio correcto: varias veces al día, interrumpimos toda actividad, cerramos los ojos y nos enfocamos en nosotros mismos: nos concentramos en nuestras sensaciones y las describimos mentalmente (mis pantalones están apretados, la piel de mi cara se siente un poco tirante…).

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