Deposiciones mucosas: ¿reconocerlas, causas, soluciones?

La presencia de flema o moco en las heces es bastante común: los intestinos producen una pequeña cantidad para mantener húmedo y lubricado el revestimiento del colon. Sin embargo, este fenómeno no debe subestimarse, ya que puede revelar la presencia de enfermedades digestivas u otras patologías subyacentes.

Los mocos son una sustancia espesa, blanquecina y viscosa. Generalmente conocemos la mucosidad presente en la garganta, que a veces escupimos en caso de angina o nasofaringitis, por ejemplo). Pero el moco también puede ser producido por las membranas mucosas intestinales y terminar en nuestras heces.

Originalmente, este es un proceso completamente normal: el tracto digestivo está cubierto con varias capas de membranas que secretan flema para lubricar los intestinos mientras facilitan el paso de los alimentos protegiendo las membranas que recubren el estómago y los intestinos de los ácidos digestivos. Pero cuando están presentes en grandes cantidades, tienes que preguntarte. En algunos casos, se mezclan con rastros de sangre. Entonces hablamos de heces con sangre. ¡Esto debe ser objeto de una consulta médica!

Causas: ¿qué causa la mucosidad en las heces?

Como se indicó anteriormente, una gran cantidad de moco en las heces debe ser revisada por un médico. Puede ser el signo de varias patologías, más o menos benignas:

  • a ataque de estreñimiento ;
  • a síndrome del intestino irritable (II);
  • a inflamación del colonen particular en el caso de enfermedades inflamatorias del intestino (EII) como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa (UCH);
  • a inflamación del recto (colitis ulcerosa) ;
  • una cantidad significativa de pólipos en el colon (poliposis colónica), o incluso el cáncer de colon son otras posibles causas;
  • fibrosis quística, que provoca una acumulación de mucosidad en los pulmones, el páncreas, el hígado o los intestinos;
  • Finalmente, un infección bacteriana (por salmonella o shigella) o parásitos a veces pueden ser la causa de estas mucosidades.

Notar : sin estrés, sin ansiedad, sin comida, sin alergias alimentarias ¡No puede causar mucosidad en las heces!

¿Es grave tener mucosidad en las heces? ¿Cuándo preocuparse?

Al igual que la presencia de sangre en las heces, la presencia de moco en las heces debe alertar. Si no es necesariamente una emergencia, es recomendable consultar a un médico para identificar el origen de estas secreciones. Si la mucosidad se acompaña de los siguientes síntomas, consulte a un médico lo antes posible:

  • diarrea persistente;
  • calambres abdominales;
  • sangre en las heces;
  • cansancio inusual;
  • náuseas y vómitos;
  • Pérdida de peso inexplicable.

El médico realizará un interrogatorio preciso antes de proceder al examen clínico con palpación. Si es necesario, lo redirigirá a un médico gastroenterólogo. A informe de biología generalmente se prescribe para detectar un posible síndrome inflamatorio. Una endoscopia digestiva, una biopsia o un examen proctológico con anoscopia y rectoscopia también pueden permitir localizar posibles lesiones del tubo digestivo. El médico también puede prescribir un coprocultura (una prueba de heces) para comprobar si hay infección.

Se dice que el tratamiento es etiológico: depende del diagnóstico.

En caso de deshidratación o estreñimiento, cambios en el estilo de vida puede ayudar a paliar los síntomas: aumentar la ingesta de líquidos, optar por una dieta rica en probióticos u optar por suplementos, manteniendo una dieta equilibrada rica en fibra, hidratos de carbono y grasas. No descuides la actividad física y escúchate para defecar cuando sientas la necesidad, adoptando una posición adecuada.

Las personas con enfermedades crónicas, como la enfermedad de Crohn, la fibrosis quística, la colitis ulcerosa y el síndrome del intestino irritable necesitarán medicación y seguimiento médico de por vida. En caso de poliposis colónica, cirugía se puede realizar para prevenir la aparición de cáncer. Las infecciones bacterianas se curan tomando un antibiótico adecuado. En el caso de la proctitis inflamatoria, el tratamiento se basa fundamentalmente en enemas y/o la administración de óvulos.

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