Diabetes tipo 3: ¿qué es? causas? soportado ?

La diabetes tipo 3, también conocida como “diabetes del cerebro” no es aún no reconocida científicamente como una enfermedad clínica. Este término no es muy común en la comunidad médica. Dra. Maï Panchal, directora científica del Fundación Superando el Alzheimernos ilumina.

¿Qué es la diabetes tipo 3?

Mai Panchal: “El término diabetes tipo 3 se le dio a la enfermedad de Alzheimer, debido al papel de la glucosa (azúcar) en el cerebro enfermo. En esta patología, encontramos mal metabolismo de la glucosa en el cerebro. Los estudios epidemiológicos han demostrado que existe un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en personas con diabetes.

Todos estos datos han puesto de relieve la importancia del vínculo entre la glucosa y la enfermedad de Alzheimer. Algunos científicos han emitido la hipótesis de que la enfermedad de Alzheimer era una nueva forma de diabeteslocalizada en el cerebro y apodada diabetes tipo 3.

¿Por qué este término sigue siendo controvertido y poco utilizado?

Mai Panchal: “Es importante diferenciar entre una enfermedad que se debe a una acumulación de proteínas mal plegadas en el cerebro (enfermedad de Alzheimer) y una patología ligada a una acumulación de azúcar en la sangre (diabetes).

Por lo tanto, es simplista y engañoso hablar de diabetes tipo 3 para representar la enfermedad de Alzheimer.

Aunque el metabolismo de la glucosa juega un papel importante en esta enfermedad, hablar de diabetes tipo 3 envía al público en general información errónealo que implica que la enfermedad de Alzheimer se puede tratar como la diabetes”.

Diabetes tipo 3: ¿cuáles son sus causas subyacentes?

Mai Panchal: “Existen mecanismos subyacentes comunes en la enfermedad de Alzheimer y la diabetes, como:

  • alteración del metabolismo de la glucosa,
  • aumento de la inflamación
  • y aumento del estrés oxidativo.

No obstante, no hay que olvidar que la enfermedad de Alzheimer es una patología multifactorial. Los factores ambientales y genéticos juegan un papel importante en su aparición.

Mai Panchal: “Una dieta equilibrada y variada, así como la actividad física regular son estrategias reales para prevenir la enfermedad de Alzheimer, pero también son buenas formas de regular la diabetes.

Actualmente, en el contexto de la prevención del deterioro cognitivo, algunos científicos están interesados ​​en la dieta cetogénica, una dieta muy baja en azúcares (menos del 5% de hidratos de carbono) y muy rica en grasas y proteínas. El azúcar es el sustrato energético más importante del cerebro, pero también es tóxico en grandes cantidades. Si privamos al cerebro de azúcares, es capaz de utilizar otras fuentes de energía como los cuerpos cetónicos, que proceden de la descomposición de los lípidos. Estos cuerpos cetónicos permiten que el cerebro funcione de manera constante. Sin embargo, uno no debe comenzar una dieta cetogénica ‘salvaje’, porque es una dieta difícil que puede conducir a la desnutrición y puede tener efectos secundarios (dolores de cabeza, mareos, náuseas leves, fatiga, etc.).

Esta dieta ya ha sido validada como tratamiento en la epilepsia. Como parte de la prevención del deterioro cognitivo, aún no hay resultados científicamente probados en humanos. Pronto se probará como parte de un estudio de viabilidad en 70 pacientes con Alzheimer en el Centro de Neurología Cognitiva del Hospital Lariboisière-Fernand Widal en París”.

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