Dolor en el ano: causas, soluciones, atrévete a hablar de ello

Dolor, picazón y ardor en el ano son comunes, pero siguen siendo un tema tabú. Por vergüenza, o por miedo a los exámenes, a veces tendemos a posponer la cita con el médico. Terrible error, porque las causas de estos inconvenientes pueden ser numerosas… Y las complicaciones provocan daños que habrá que cuidar de todos modos.

Pequeño recordatorio anatómico: el ano es la abertura terminal del tubo digestivo, que se abre fuera del cuerpo. Está formado por un canal de 3 centímetros de largo, y esfínteres (un esfínter interno y un esfínter externo), que permiten la apertura y cierre del ano en función de la llegada de las heces. Solo tenemos control sobre el esfínter externo, el cual, cuando lo “contraemos”, libera las heces. Adquirimos control sobre él con el tiempo, pero también podemos perderlo con la edad, o en caso de alguna patología.

El dolor anal se puede sentir de forma continua, esporádica o solo cuando vas al baño. También pueden asentarse a largo plazo u ocurrir muy repentinamente. Pueden presentarse varios síntomas:

  • picor (prurito),
  • una sensación de ardor,
  • calambres dolorosos,
  • hinchazón del ano (tumefacción),
  • sangrado al defecar,
  • diarrea o una necesidad constante de defecar (que a menudo va acompañada de pérdida de peso),
  • pérdida incontrolada de heces (incontinencia fecal),
  • fiebre,
  • etc.

¡Solo una consulta médica establecerá la causa con certeza!

Me duele el ano: ¿cuáles pueden ser las causas?

El dolor anal suele estar relacionado con una afección benigna. Lo más común es pensar en una fisura anal o hemorroides, pero muchas otras causas pueden estar detrás de los síntomas perturbadores.

– Una fisura anal

Como su nombre lo indica, es un desgarro en el revestimiento del ano, generalmente causado por el paso de heces duras, como parte de un episodio de estreñimiento, por ejemplo. Se manifiesta con mayor frecuencia por dolor severocausado por la contracción del esfínter externo, y acompañado de sangrado.

– Hemorroides

Las hemorroides son el resultado de una inflamación que lleva a una dilatación de los vasos sanguíneos en y alrededor del ano. Se caracterizan por la formación de un pequeño “bulto” en el borde del ano y son la causa de un importante dolor, ardor, sangrado y en ocasiones incontinencia fecal.

– Candidiasis anal u otra infección

  • candidiasis. Esta infección, ligada a un hongo, se desarrolla en particular en el tracto digestivo, pero que puede “migrar” a la región anal. Luego puede provocar picazón, ardor y erupciones alrededor del ano.
  • Otras infecciones bacterianas puede ocurrir en la glándula ubicada en el ano o el recto, incluidas las infecciones de transmisión sexual como la sífilis o la gonorrea anorrectal.
  • La picazón en el área anal también puede ser un síntoma de la presencia de un tenia o un Enterobius vermicularis (oxiuros) en el cuerpo. Estas infecciones parasitarias se caracterizan por prurito anal, dolor en el ano, dolor abdominal y/o diarrea.

– Prurito (prurito anal)

El origen del prurito anal no siempre es fácil de identificar. Este picor puede estar relacionado con una patología dermatológica, una alergia específica (lubricantes, jabones, papel higiénico, etc.), falta de higiene, trastornos del tránsito con diarrea o estreñimiento, o incluso una sudoración excesiva.

– ¿Cáncer anal?

No debe confundirse con el cáncer colorrectal, el cáncer anal es bastante raro. Representa menos del 2% de los cánceres digestivos y se manifiesta efectivamente por dolor anal, sangrado en la zona anal, lesiones anales persistentes y/o incontinencia anal. El tumor aparece en el canal anal (el final del recto situado justo antes del esfínter externo) oa nivel del margen anal (región anal).

– Proctalgia fugaz

Estos ataques de calambres, muchas veces nocturnos, pueden durar unos veinte minutos y generar un dolor muy fuerte. Su origen aún es poco conocido: podrían estar relacionados con espasmos intempestivos del esfínter anal o con una patología neurológica.

Otras causas posibles:

  • un absceso,
  • inflamación del colon o del recto
  • síndrome espástico del suelo pélvico,
  • incontinencia anal (episódica o continua),
  • un prolapso rectal (un descenso del recto a través del ano),
  • etc.

Sexo anal: ¡las precauciones están en orden!

Lo pensamos con menos frecuencia, pero el dolor anal puede ocurrir después de las relaciones sexuales o del uso de juguetes sexuales. Durante tus travesuras (solo o no), ¡no escatimes en lubricante y confía en tus sentimientos!

La vergüenza a veces retrasa la consulta con el médico. Pero es fundamental consultar rápidamente para implementar un tratamiento efectivo y evitar complicaciones. Primero haga una cita con su médico, o un médico general, quien lo derivará si es necesario a un gastroenterólogo-proctólogo.

El médico comenzará con un cuestionario habitual sobre la historia y la intensidad de su dolor. Luego procederá a exámen clinico (algunos problemas, como fisuras anales y hemorroides son visibles desde el exterior). Si es necesario, y si el dolor lo permite, realizará un examen rectal digital. Este examen consiste en introducir un dedo en el ano para palpar determinados órganos internos, la pared de la última parte del colon y valorar el tono del esfínter anal.

Es posible que se prescriba otro examen: una rectoscopia (o anoscopia), es decir, un examen del interior del ano, realizado por medio de una microcámara.

Cualquiera que sea el supuesto origen, no se recomienda la automedicación en caso de picor, ardor o dolor anal. Se puede aplicar paracetamol o cremas locales mientras se espera la cita con el médico, pero no dejen de ser imprescindible la pericia médica. Mientras espera la opinión del médico, cuide su tránsito: beba lo suficiente, elija alimentos ricos en fibra y haga algo de ejercicio.

El tratamiento del dolor anal dependerá entonces de su causa, hablamos de tratamiento etiológico. En caso de hemorroides, por ejemplo, la aplicación local de cremas y la realización de baños de asiento, pueden aliviar el dolor. Si el dolor es demasiado intenso, también podemos realizar una intervención quirúrgica que consiste en extirpar los vasos dilatados. Los ungüentos también pueden tratar las fisuras anales.

Cualquier tratamiento destinado a limitar el estreñimiento puede ser útil. Actividad física, al estimular el peristaltismo (movimiento de los órganos para permitir la digestión), también ayuda a reducir el riesgo de dolor anal. Según el caso (infecciones, picores, proctalgias, etc.), el médico recomendará las soluciones adecuadas.

Leave a Reply

Your email address will not be published.