Fatiga relacionada con el cáncer: ¿Por qué? ¿Cómo aliviarlo?

Fatiga: un síntoma común en el cáncer

En el cáncer, el camino del paciente a menudo está marcado por períodos de cansancio, a veces intenso. “La fatiga es muy común en los pacientes, pero a menudo los profesionales de la salud la subestiman. Los estudios han demostrado que los pacientes califican la fatiga como el síntoma que más les afecta, mientras que los médicos valoran más el dolor. Por suerte, están empezando a darse cuenta de eso”. señala la Dra. Ines Vaz-Luis, médica oncóloga del Instituto Gustave Roussy (Villejuif).

Ante el cáncer, tenderíamos a pensar que el cansancio es un mal menor. Sin embargo, el riesgo es caer en un círculo vicioso. Cuanto más se establece esta fatiga, menos quiere moverse el paciente. Poco a poco pierde sus músculos y su apetito, su moral decae y, al final, su estado empeora. De ahí la importancia de identificar las causas específicas y tratarlas.

Fatiga del cáncer: múltiples causas posibles

Diferentes factores pueden explicar este agotamiento, empezando por la propia enfermedad. El volumen del tumor y la presencia o no de metástasis son parámetros que afectan a la intensidad de la fatiga.

I’ansiedad relacionado con la gravedad de la enfermedad también cuenta en gran parte. “Si el estrés y la depresión están presentes desde el diagnóstico de cáncer, es más probable que la persona se queje de fatiga después”. señala el oncólogo. los estrés puede, de hecho, perturbar el sueño y generar dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos. Lógicamente, un paciente que no duerme bien no descansa lo suficiente y acumula fatiga.

En este contexto, el entorno del paciente (el sentimiento de soledad o, por el contrario, el hecho de ser apoyado por su cónyuge, su familia y sus amigos) y su situación socioeconómica (desempleo, dificultades financieras…) cuentan para mucho. Un paciente abrumado por las preocupaciones inevitablemente sentirá fatiga más severa.

Fatiga: ¿un síntoma de agravamiento de la enfermedad?

En cada consulta con el oncólogo se debe evaluar la fatiga en todos sus componentes. “Ante un cansancio intenso hay que descartar todo motivo médico, comprobar si no hay anemia (deficiencia de hierro), un déficit nutricional, un problema endocrinológico o cardiológico que podamos corregir. Pero es cierto que este cansancio es en ocasiones un síntoma precoz de una recaída o empeoramiento de la enfermedad”, admite el doctor Vaz-Luis. Hay que saber escuchar esta señal de alarma.

Los tratamientos contra el cáncer pueden causar fatiga

Este cansancio también puede estar relacionado con el tratamiento del cáncer (quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal, etc.). Depende mucho de la intensidad y tamaño de las dosis administradas. Estos tratamientos también tienen efectos secundarios significativos como anemia, náuseas y vómitos que, por sí mismos, alteran el estado general del paciente.

Esta fatiga es a veces tenaz.

“El 90% de los pacientes se quejan de fatiga durante el tratamiento y para un tercio de ellos, persiste y puede ser grave varios años después de finalizar el tratamiento”, dice el Dr. Vaz-Luis.

mujeres tratadas con terapia hormonal despues del cancer de mama se ven particularmente afectados. Para ellos, son los efectos secundarios, en este caso los sofocos que a veces les despiertan por la noche y los dolores articulares, que les provocan fatiga. “En la terapia hormonal, podemos ayudar a las mujeres a lidiar con su problema de fatiga. Tenemos estrategias farmacológicas efectivas, es decir, antidepresivos o neurolépticos, incluso si los pacientes a veces son reacios a tomar este tipo de medicamentos”, enfatiza el oncólogo.

Fatiga y cáncer: ¿qué estrategias efectivas?

No existe un medicamento fortificante per se. Desde psicoestimulantes a veces se ofrecen a pacientes que se encuentran en tratamiento contra el cáncer en una etapa avanzada, pero su eficacia no ha sido formalmente demostrada.

“Por otro lado, podemos manejar este cansancio, utilizando estrategias como la actividad física o las terapias cognitivo-conductuales. Son efectivos y deberíamos usarlos más”, dice el Dr. Vaz-Luis.

Actividad física: eficacia comprobada

El descanso es beneficioso para recuperarse después de un esfuerzo o de un momento difícil de pasar. Pero no debe prolongarse demasiado, so pena de perder su condición física. El simple hecho de caminar es un poderoso antifatiga, cuya eficacia ha sido probada, particularmente en pacientes con cáncer. Caminar a paso ligero tonificará los músculos, oxigenará los tejidos y mejorará la respiración.

Los estudios han demostrado que la actividad física puede reducir la fatiga inducida por los tratamientos contra el cáncer en aproximadamente un 30%. “A través de diferentes mecanismos, la actividad física tiene un efecto antiinflamatorio. Sabemos que la inflamación es un factor que favorece la fatiga”, explica el oncólogo.

Además, al permanecer activo, el paciente mantiene una cierta confianza en sus capacidades. Se siente mejor física y moralmente. Él está, simplemente, menos cansado en su cuerpo y en su cabeza. Practicar actividad física regular también podría reducir el riesgo de recurrencia del cáncer entre un 25 y un 30%.

En el contexto de la enfermedad, sólo puede ser una actividad física adaptada a la persona y practicada de forma suave y progresiva. Las recomendaciones son practicar una actividad de intensidad moderada, como caminar a paso ligero, durante 150 minutos cada semana, o 75 minutos a un ritmo más sostenido, así como dos o tres sesiones de desarrollo muscular cada semana.

Para orientar mejor a los pacientes, la Fundación ARC edita un folleto informativo claro y práctico sobre los beneficios de la actividad física, que se puede descargar de forma gratuita.

Tras el cáncer, a principios de 2021 se ha puesto en marcha un paquete de cuidados que incluye actividad física, seguimiento nutricional y psicológico, hasta un límite de 180 euros por año y por paciente.

Apoyo psicológico para gestionar mejor la fatiga

Las terapias cognitivo-conductuales (TCC), bajo la supervisión de un psicólogo especialmente capacitado, ayudan a manejar mejor las emociones ya organizar la vida para enfrentar, con armas sólidas, la enfermedad y el cansancio que provoca. Las TCC también son muy útiles para resolver los problemas del sueño.

Los departamentos de oncología han integrado estas psicoterapias y, a menudo, las recomiendan a sus pacientes.

“Estas TCC permiten que el paciente aprenda a vivir con la enfermedad. Contribuyen a reducir esa tendencia a la catastrofización que se produce con cada evento, en determinados pacientes”, subraya el oncólogo.

para calmar el fatiga mental, el yoga y la meditación también serían efectivos. Pero el nivel de prueba científica de su eficacia antifatiga no es tan alto como el de la actividad física y las TCC.

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