Fobia impulsiva: causas, síntomas, tratamiento…

Principal síntoma de la fobia a los impulsos: miedo a hacer daño

Miedo a atacar a un ser querido, a matarlo, a insultarlo, a provocar un accidente… Miedo a hacerse daño, a tirarse por la ventana, a tirarse debajo de un tren… Las personas que padecen fobia a los impulsos viven un verdadero infierno Son asaltados por pensamientos e imágenes intrusivas, ideas tan perturbadoras que les provocan una profunda inquietud. “Estas múltiples obsesiones están siempre en el registro deagresiónautoagresión y comportamiento inmoral. Para una madre, es, por ejemplo, el miedo de matar a su hijo o de sentirse atraída sexualmente por él. También recuerdo a un paciente que evitaba usar un cuchillo en presencia de amigos por miedo a apuñalarlos”, explica Edith Rosset, psicóloga y autora de Vivir mejor con una fobia impulsiva, gracias a las terapias breves (ed. Dunod, 22,90 €).

Atormentada por estos escenarios catastróficos, la persona tiene miedo de perder el control, lo que la empuja a evitar todas las situaciones de riesgo : ya no invita a nadie, ya no se atreve a tocar a su hijo, se aleja de las ventanas por miedo a saltar… “Esta evitación solo agrava su trastorno. La persona pierde cada vez más confianza en sí mismo. observa el psicólogo.

es el trastorno obsesivo compulsivo

Psiquiatras y psicólogos clasifican la fobia impulsiva entre los trastornos obsesivo-compulsivos (TOC), una disfunción cerebral que lleva a repetir los mismos gestos (lavarse las manos, comprobar, etc.) o las mismas conductas una y otra vez.

Pocos pacientes se atreven a hablar con un profesional de la salud al respecto. “El tema sigue siendo tabú”, lamenta Edith Rosset quien toma la iniciativa de evocar una fobia de impulso frente a un paciente que padece TOC resistente.

¿Cuáles son las causas de este trastorno mental?

El TOC, y en particular la fobia a los impulsos, resulta de una desregulación de la serotonina y la dopamina, dos neurotransmisores esenciales para el buen funcionamiento del cerebro e implicados en la sensación de bienestar. Cuando se altera su secreción, el cerebro permanece anormalmente en un estado de excitación, lo que genera una fuerte tensión interior. Las personas hipersensibles, deprimidas, bipolares o que padecen fobia social tienen un mayor riesgo de padecer fobia impulsiva. Se estima que afecta del 2 al 3% de la población.

El cansancio, un agravante sobre todo posparto

El trastorno empeora, más a menudo, en los períodos “gran cansancio, sobrecarga emocional y mental”, dice el psicólogo. Por poner un ejemplo, el miedo a hacer daño a su bebé puede obsesionar a una madre en el período posterior al parto (postparto), en un momento en que ella es particularmente vulnerable.

Impulsofobia: nunca hay paso alguno del acto

La fobia impulsiva nunca conduce a cometer un delito. Al contrario. Ni perversos ni psicópatas, los pacientes quedan literalmente paralizados por los espantosos pensamientos que cruzan por sus mentes. “Se imaginan lo peor, pero nunca actúan. En realidad, se trata de personas que tienen una moral muy alta, que no soportan la más mínima tensión interior y que tienen la autoestima baja”, dice Edith Rosset.

El tratamiento se basa principalmente en una psicoterapia y, en algunas personas, con un medicamento recetado.

¿Antidepresivos en qué casos?

Terapia cognitivo-conductual: el tratamiento más adecuado

“Las TCC han demostrado su eficacia en los trastornos obsesivo-compulsivos, en particular en la terapia de aceptación y compromiso (ACT)”, dice Edith Rosset.

Durante terapia ACT, la mayor parte del trabajo se centrará en confianza y autoestima. “Los pacientes se creen irresponsables e indignos del amor de los demás, por eso trabajamos la asertividad y la aceptación de los pensamientos intrusivos. Intento enseñarles a vivir mejor con estas obsesiones para que se conviertan en pensamientos ordinarios y dejen de representar un hándicap. De manera muy concreta, animo a mis pacientes a desarrollar áreas de protección: movilizar lo que más les importa, enfocarse en el presente, proteger su relación con los demás, permanecer optimistas…”, ella explica.

Relajación, muy útil para aliviar tensiones

Al mismo tiempo, se lleva a cabo todo un trabajo de relajación. “Cuando el miedo es demasiado fuerte, el cuerpo se paraliza, el cerebro se congela, ya no razonamos”, observa Edith Rosset. En este contexto de extrema tensión, la persona ya no es capaz de interpretar correctamente sus sensaciones corporales. Como explica el psicólogo:

“Cuando tenemos miedo, cerramos los puños. Esto puede resultar en miedo de golpear a alguien. De igual forma, sentimos una excitación en el bajo vientre que algunos interpretan como sexual, cuando se trata simplemente de estrés. »

Los métodos de relajación (sofrología, coherencia cardíaca, meditación…) ayudarán a relajar el cuerpo y la mente. Una base sólida para mejorar manejar los pensamientos intrusivos. La hipnosis puede ser útil, siempre que la realice un terapeuta familiarizado con la fobia a los impulsos.

¿Cuántas sesiones con el psiquiatra?

La terapia cognitivo-conductual se lleva a cabo durante tres o cuatro meses. Al principio, el ritmo es de una sesión por semana. Luego, las consultas se reducen a una cada quince días, antes de espaciarse gradualmente. Pero el trabajo realizado en el consultorio del psicoterapeuta no es suficiente. El paciente también debe practicar en casa para cambiar su patrón de pensamiento, para deshacerse mejor de su fobia impulsiva.

En vídeo: El infierno de la fobia impulsiva

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