Intolerancia o alergia alimentaria: ¿cuáles son las diferencias?

La alergia alimentaria y la intolerancia alimentaria son diferentes en sus mecanismos biológicos, pero a veces se confunden por ciertos síntomas comunes como la urticaria, el angioedema (hinchazón importante de la cara y el cuerpo que debe tratarse con cortisona) o los trastornos del tránsito…

Lo que los diferencia a primera vista es su época de aparición. También lo es su grado de gravedad, mayor en la alergia.

La intolerancia alimentaria no presenta un riesgo vital

Algunas manifestaciones son específicas de la alergia alimentaria. Es el asma, la rinitis, el picor del paladar, incluso el shock anafiláctico lo que debe ser tratado con urgencia. Tenga cuidado, todos estos signos no necesariamente aparecen juntos en una persona. Y, sobre todo, la alergia alimentaria tiene la particularidad de presentarse muy rápidamente, desde unos minutos hasta dos horas, después de ingerir el alimento en cuestión. Los ejemplos más comunes: pescados, mariscos, huevos, maní, leche y ciertas frutas como plátanos o fresas.

Las intolerancias alimentarias no suponen un riesgo vital. Su tiempo de aparición suele ser más de seis horas después del consumo de diversos alimentos, desde fresas hasta productos lácteos, incluidos mejillones o ciertos conservantes como la tartrazina.

Diferentes mecanismos en la alergia e intolerancia alimentaria

En la alergia, se produce una estimulación anormal del sistema inmunitario: éste “reacciona de forma exagerada” a determinadas sustancias ingeridas, y normalmente inofensivas. Luego, se libera una sustancia llamada histamina en respuesta a las proteínas de los alimentos alergénicos que ingresan al cuerpo. Las alergias a menudo son de la misma familia, y las personas que son alérgicas a ciertos alimentos también pueden ser alérgicas a otros factores ambientales como el polvo, la piel y el polen.

En la intolerancia alimentaria pueden darse varios fenómenos. O bien ingerimos cantidades demasiado elevadas de alimentos que contienen sustancias farmacológicamente activas como la histamina (pescado, tomate, embutidos, alimentos fermentados, etc.) o la tiramina (chocolate, vino blanco, quesos, etc.). O bien algunas personas están sensibilizadas desde su nacimiento a los lácteos, pan, tomates, patatas… sin su conocimiento. En el origen, a menudo encontramos una deficiencia de ciertas enzimas digestivas, por ejemplo, la lactasa que digiere la leche. Por lo general, es en la edad adulta cuando se desencadena de forma repentina la intolerancia alimentaria.

¿Qué hacer en caso de intolerancia o alergia alimentaria?

En caso de duda, consulte a un alergólogo que podrá distinguir entre la intolerancia y la verdadera alergia. Para estos últimos, el único tratamiento es el desalojo estricto de los alimentos responsables (cuidado con formas ocultas, caso de maní, huevos, etc.). Sabiendo que la ingestión de la mínima cantidad de comida puede ser suficiente para desencadenar una tormenta alérgica.

Para las intolerancias alimentarias, el factor cuantitativo juega un papel. Será necesario, por ejemplo, evitar asociar en una misma comida alimentos ricos en histamina y alimentos liberadores de histamina.

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