Olas de hormigueo, trance, euforia… ¿Tu cerebro es sensible al ASMR?

El acrónimo “ASMR” es la segunda consulta más popular del mundo en el sitio de alojamiento de videos de Youtube. Si estas cuatro letras no te resultan familiares, debes saber que son la abreviatura de la expresión inglesa “autónoma respuesta sensorial meridiana”, que se puede traducir como “autónoma respuesta sensorial culminante”.

ASMR es un estado emocional complejo, que no todos experimentan. Se presenta en personas sensibles cuando escuchan, ven o sienten ciertos “desencadenantes”: susurros, movimientos delicados de las manos, caricias ligeras… La sensación resultante se describe como un hormigueo que comienza en la parte superior de la cabeza y puede extenderse al cuello y las extremidades. Se presenta en forma de ondas y genera un estado de inmersión: la persona se encuentra “en trance”, sintiendo euforia y relajación.

El interés en ASMR se ha disparado desde que se acuñó el término hace unos diez años. Todo comenzó con un breve video susurrado. Publicado en YouTube en 2009, se volvió viral. Once años después, los videos de los “ASMRtists” (compuesto en inglés de los términos “ASMR” y “artista”), destinados a engendrar este estado de trance relajante y eufórico, acumulan millones de visitas.

Desafortunadamente, el entusiasmo de la investigación no ha igualado al del público, y actualmente solo hay un puñado de artículos científicos sobre el tema. Para comprender mejor este fenómeno complejo y a medida que toma forma el futuro de la investigación ASMR, nuestro equipo ha creado una red científica destinada a conectar personas, ideas y recursos.

Esto es lo que ya sabemos.

Desencadenantes comunes

No todos pueden experimentar ASMR, pero aquellos que lo hacen informan similitudes en sus efectos. En primer lugar, ASMR generalmente se manifiesta desde la infancia (los primeros ejemplos comúnmente citados son el hormigueo que se siente durante los controles de piojos en la cabeza en la escuela o durante el juego de adivinanzas “¿qué letra estoy trazando en tu espalda?”). Curiosamente, cuando las personas descubren que ASMR es algo ‘separado’, a menudo informan que cuando lo experimentaron por primera vez, creían que todos habían experimentado antes la misma experiencia que ellos, que eran los únicos que lo habían sentido. .

Segunda observación: aunque las personas sensibles a ASMR tienen sus propias preferencias, hay constantes notables en los desencadenantes de este estado emocional. Los más comunes son los toques ligeros, los susurros, las palabras suaves, estar muy cerca del individuo que le está mostrando una atención personal, los movimientos delicados de las manos y la claridad de ciertos sonidos.

Algunos ejemplos de “disparadores”.

Las situaciones que inducen ASMR a menudo se basan en una combinación de varios de estos desencadenantes. Podría ser cortarse el pelo o ver a alguien realizar una tarea mundana como doblar la ropa. Como era de esperar, los videos ASMR más populares simulan esta superposición de factores desencadenantes.

Cuando el cerebro hormiguea

ASMR ha sido objeto de tres estudios de imágenes cerebrales. Uno de ellos examinó en tiempo real las zonas activadas cuando se presentaba el hormigueo característico de esta condición. Para esto, diez participantes sensibles se sentaron en una máquina de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) y fueron expuestos a videos que supuestamente activan ASMR.

Este trabajo reveló una mayor activación de las regiones del cerebro involucradas en las emociones, la empatía y los comportamientos afiliativos (que permiten transmitir a la pareja una intención de interacción social tranquilizadora) durante los períodos en que se produjo el hormigueo. Estos resultados son preliminares y se basan en un tamaño de muestra pequeño. Sin embargo, son interesantes porque los autores comparan ASMR con comportamientos de cuidado y aseo: esto sugiere que ASMR activaría las vías neurológicas involucradas en los vínculos socioemocionales. Esta idea está algo respaldada por otra investigación, que descubrió que las personas que experimentan ASMR pueden sentirse más conectadas con los demás.

Otros dos estudios de imágenes cerebrales adoptaron un enfoque diferente. Observaron las diferencias en la actividad cerebral en reposo (cuando las personas simplemente están acostadas en el escáner) en personas sensibles a ASMR y en personas no sensibles. Los autores encontraron que las personas sensibles tienen redes neuronales menos distintas y más complejas que otras, lo que sugiere que la ASMR puede ocurrir debido a una capacidad reducida para reprimir las respuestas emocionales que resultan de los estímulos sensoriales.

Este resultado puede parecer negativo, pero no necesariamente es así. Todos integramos información del mundo exterior (imágenes, sonidos, olores), lo que nos brinda experiencias emocionales. Sin embargo, la forma en que se integra esta información y las emociones resultantes varían de persona a persona.

Ser menos capaz de inhibir las conexiones entre el mundo exterior y nuestro mundo interior puede significar tener experiencias emocionales positivas más intensas. Podemos ponernos la piel de gallina al escuchar nuestra música favorita, o sentir una poderosa maravilla, u otras emociones complejas, ante una obra de arte.

Uno de los primeros videos de ASMR que se subió a YouTube.

Las personas sensibles a ASMR tienen más probabilidades de tener experiencias multisensoriales complejas, como emociones musicales o sinestesia (Nota del editor: en las personas afectadas por esta “unión de sensaciones”, un solo estímulo solicita simultáneamente varios sentidos: los sonidos se perciben como tales y se “ven” como colores en movimiento, por ejemplo.). Desafortunadamente, las personas receptivas a ASMR también tienen más probabilidades de experimentar misofonía (literalmente, “odio al sonido”), una aversión a los ruidos producidos por otros.

Más empático

Además de los aspectos neurológicos, los investigadores exploraron otras diferencias entre las personas susceptibles a ASMR y las personas que no lo eran. En general, la investigación sugiere que es más probable que los primeros tengan experiencias más inmersivas o cautivadoras.

También obtienen una puntuación más alta en el rasgo de personalidad “apertura a la experiencia”, que refleja imaginación, curiosidad intelectual y aprecio por el arte y la belleza.

Son finalmente más empáticos, al menos en dos criterios, a saber, la compasión y la preocupación por los demás, así como la capacidad de sumergirse en su imaginación o en la ficción.

¿Una herramienta de terapia?

Un rápido vistazo a los comentarios de los vídeos de ASMR basta para convencerse de que este estado emocional es una verdadera fuente de consuelo para quien ve estas películas que supuestamente lo inducen: mejoran el estado de ánimo, alivian el insomnio e incluso llegan a reducir los efectos de la soledad.

Es cierto que estas afirmaciones son anecdóticas. Sin embargo, ahora tenemos evidencia científica preliminar para respaldarlos. Se han registrado reducciones significativas en la frecuencia cardíaca de personas sensibles a ASMR, por ejemplo, al ver videos destinados a desencadenar este estado. Estos cambios reflejan una reducción en el nivel de estrés comparable a los observados durante la meditación consciente o escuchando música. Sin embargo, la pregunta de si ASMR puede ser una forma efectiva de terapia (y si debe usarse como tal) sigue sin respuesta en este momento.

Este es un momento emocionante para la investigación de ASMR, ya que todavía hay mucho que no sabemos… Se necesitarán estudios futuros para determinar si todos tienen el potencial de experimentar ASMR, si este enfoque podría ser una nueva forma de terapia, etc. También esperamos que la investigación algún día determine por qué solo ciertas personas parecen ser capaces de experimentar este fenómeno único.

Giulia Poerio, lectora asociada, Universidad de Essex

Este artículo se vuelve a publicar de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.

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