Psoriasis, eccema: 4 ejercicios sophro para calmar el picor

¿Su vida diaria está marcada por interminables ataques de picazón relacionados con un problema crónico de la piel (eccema, psoriasis, etc.)? ¡Entonces estos cuatro ejercicios de sofrología están hechos para ti! Fáciles de hacer, ellos no solo calmar la mente en el momentomaíz también evita que el estrés empeore la picazón a largo plazo. Alivian este hormigueo directamente por medio de imágenes mentales.

La sofrología es accesible para todos, incluso para los niños pequeños. Su práctica requiere algunos conceptos básicos:

  • Es importante aislarse en paz al principio. Con experiencia, puede ser posible concentrarse y practicar en cualquier lugar.
  • mantenemos los ojos cerrados a lo largo de cada ejercicio.
  • Cada uno dura de 2 a 5 minutos.con posibilidad de repetirlo varias veces para reforzar el beneficio.

“Los ejercicios también se pueden combinar entre sí a voluntad”, dice Catherine Aliotta.

El calentamiento, una fase imprescindible

El especialista recomienda entrenar todos los dias, al menos con un ejercicio. Pero antes de empezar, ¡es fundamental ponerse en forma! Elige una posición cómoda mejor siéntate si te sientes cansado, para no quedarse dormido. Con los ojos cerrados, respira hondo y sopla fuerte para liberar las tensiones de una vez.

Ejercicio 1: limpieza del cuerpo para evacuar el picor

  1. Con los ojos cerrados, respira hondo y bloqueamos la respiración. Contraemos todos los músculos del cuerpo, luego soplamos y relajamos todo, imaginando que expulsamos, con el aire, el estrés causado por el picor.
  2. Repasamos el cuerpo, empezando por la cabeza, donde identificamos mentalmente las zonas que pican. Una inspiración profunda, bloqueamos contrayendo fuertemente los músculos de la cara, y soplamos. Imagina el hormigueo como una capa de polvo que se va volando al exhalar.
  3. Dirige tu atención alternativamente a las zonas con picor: espalda, estómago, pelvis, partes íntimas, piernas, pies… y repite el paso 2.
  4. Último suspiro, contratamos completamentey soplamos mientras imaginamos limpiar los residuos.
  5. Observamos mentalmente su cuerpo calmado, aliviado y relajado, y notamos la diferencia.

Ejercicio 2: crema calmante para suavizar las zonas irritadas

  1. Con los ojos cerrados, imaginamos una crema suavizante y reparadora. Visualizamos el envase al detalle : color, forma, material, tamaño… Lo abrimos para interesarnos por la crema, que observamos y tocamos mentalmente: notamos su fragancia, su textura, la sensación que da en los dedos, lo nutritiva que es…
  2. imaginamos untar esta crema en cada parte del cuerpo que pica. Durante la aplicación, notamos que la piel está más tersa, suavizada, que las rojeces desaparecen a nivel de las placas.
  3. Finalmente, inhalamos mientras intentamos sentir el olor de este tratamiento en nuestras fosas nasales, para grabarlo en nuestra memoria. Luego soplamos muy suavemente, como en una pajita, imaginando que este soplo de apaciguamiento se asienta dentro del cuerpo.

Ejercicio 3: trapos mágicos para eliminar rápidamente las ganas de rascarse

  1. Ojos cerrados, vemos una gran pizarra. Cogemos una tiza para dibujar sobre ella nuestro cuerpo, o al menos sus contornos. Coloque puntos donde le pique la piel.
  2. Cuando tienes una visión precisa del dibujo en la pizarra, levantas los brazos frente a ti, en forma horizontal, y sacudes las manos como si fueran trapos.
  3. Nos imaginamos usando estos pequeños trapos para borrar los puntos de picazón en el tablero, mientras en realidad hace el gesto con las manos y los brazos. Si la visualización precisa de los puntos es complicada, uno simplemente imagina borrar la tabla.
  4. Finalmente, respiramos y soltamos los brazos a lo largo del cuerpo. A realizar 3 veces seguidas, cuando la necesidad de rascarse sea fuerte y se necesite un alivio rápido.

Ejercicio 4: la nube de apaciguamiento para llenar de calma

  1. Ojos cerrados, imagina una nube que tiene el poder de calmar el hormigueo. Visualizamos su forma, color, tamaño y textura con el máximo detalle.
  2. Inhala, levanta los brazos horizontalmente frente a ti. Contenemos la respiración por un momento, imaginando tenerla en nuestras manos.
  3. Conteniendo la respiración, nos acercamos a las manos del busto, para devuélveme esta calma presionando la nube contra tu pecho. Cuando las manos lo tocan, respiramos soltando los brazos a lo largo del cuerpo, e imaginando que nos entra el aire de apaciguamiento que contiene.

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