Queratosis actínica: definición, síntomas, causas, manejo

Las queratosis actínicas son lesiones frecuentes, denominadas “queratosis preneoplásicas”, que aparecen tras demasiadas y frecuentes exposiciones a los rayos ultravioleta (UV). En Francia, son una de las principales causas de consulta dermatológica. Saber reconocerlos permite tratarlos rápidamente y evitar que se conviertan en cáncer de piel.

¿Qué es la queratosis queratósica?

Queratosis queratósica, también llamada queratosis solares una lesión precancerosa elevada, a menudo cubierta con una costra (escama), causada por una exposición intensa, prolongada y repetida a los rayos UV cabinas de sol o bronceado. Las lesiones suelen ser múltiples y pueden aparecer en todas las áreas expuestas a la luz. Ellos alcanzan 10-20% de los adultos, más a menudo después de 50 años, pero no debe ser trivializado. Al contrario, son una señal de alerta y debe tomarse en serio.

¿Dónde aparecen estas lesiones cutáneas?

Las lesiones pueden aparecer en todas las áreas expuestas a la luz:

  • la cara (incluidos los labios),
  • orejas,
  • el cuero cabelludo de los pacientes calvos,
  • el cuello,
  • espalda,
  • los antebrazos,
  • el dorso de las manos,
  • piernas,
  • etc.

La mayoría de los pacientes desarrollan queratosis actínicas asintomáticas. Sin embargo, como se señaló anteriormente, estas lesiones pueden manifestarse como pequeños parches escamosos o con costras. Pueden ser de color carne, rosados, rojos y, con menos frecuencia, grises o marrones. En algunos casos son prominentes, y eso es su textura rugosa lo que les permite ser detectados por el tacto.

Otros síntomas asociados pueden dar una advertencia: labios secos (cuando la lesión está sobre ellos), o incluso picaincluso una sensación de ardor.

¿Por qué tenemos queratosis?

Estas lesiones atestiguan una exposición solar significativa y/o regular. Pero pueden estar involucrados otros factores, como la edad avanzada, la inmunosupresión subyacente (sistema inmunitario debilitado), la exposición al arsénico, las radiaciones ionizantes o tratamientos como la hidra (quimioterapia contra el cáncer) .

¿Las queratosis actínicas son hereditarias?

No, las queratosis actínicas no son hereditarias. Sin embargo, el fototipo es hereditario y puede conferir una mayor o menor sensibilidad a los rayos ultravioleta, así como una predisposición a desarrollar queratosis actínicas y carcinomas de células escamosas.

¿La queratosis actínica es grave?

Las queratosis actínicas presentan una riesgo significativo de progresión a carcinoma de células escamosas. “La tasa estimada de progresión de la queratosis actínica al carcinoma de células escamosas varía ampliamente en la literatura médica, pero las estimaciones de consenso generalmente varían alrededor del Manual MSD (fuente 1). Y para agregar:

Las queratosis actínicas que no progresan a carcinoma de células escamosas pueden retroceder o persistir como queratosis actínicas. Las lesiones que retroceden luego pueden reaparecer.

Es por esto que lo mejor es consultar rápidamente a un dermatólogo y proceder a revisiones periódicas para detectar lesiones sospechosas.

El diagnóstico de la queratosis actínica suele ser clínico: el médico nota la presencia de lesiones a simple vista o con un dermatoscopio (una lupa especial). Sistemáticamente se realiza una biopsia en caso de duda, para descartar una posible lesión maligna.

El tratamiento de la queratosis actínica es bien conocido y, a menudo, eficaz, pero pueden aparecer nuevas queratosis solares en áreas dañadas por el sol. Por lo tanto, se recomienda un seguimiento regular para detectar y tratar nuevas lesiones tan pronto como aparezcan.

Escisión quirúrgica

Esta técnica consiste, como su nombre indica, en eliminar la queratosis actínica debajo anestesia localutilizando un bisturí. Generalmente está indicado en caso de duda sobre el diagnóstico de cáncer de piel. El análisis de la lesión extirpada permite entonces precisar si se trata o no de un cáncer precoz y así adaptar el tratamiento.

Nota: también se pueden utilizar otras técnicas quirúrgicas, como el legrado por electrocoagulación, la dermoabrasión o la vaporización con láser de CO2.

Crioterapia o terapia de frío

La crioterapia se utiliza generalmente en el tratamiento de las queratosis actínicas aisladas. El tratamiento consiste en proyectar un chorro de nitrógeno líquido durante unos veinte segundos sobre la lesión, para provocar su destrucción local. Esta técnica se utiliza sin anestesia y puede ser un poco dolorosa: provoca una sensación de pinzamiento durante la proyección de nitrógeno. El área congelada primero se enrojecerá, luego se volverá necrótica en forma de costra que se caerá unos días, o semanas, después de la sesión. La lesión luego da paso a una piel rosada, que vuelve a la normalidad después de algunas semanas.

Tratamientos tópicos para la queratosis actínica

Se pueden usar varios tratamientos locales para tratar las queratosis actínicas. Su uso está especialmente indicado en el tratamiento de zonas con múltiples queratosis actínicas. No solo destruyen las lesiones existentes, sino que también previenen las recurrencias en áreas con alto riesgo de cáncer.

  • En primer lugar, el imiquimod (Aldara®) provoca una reacción inmunitaria local y provoca la desaparición de las lesiones de queratosis actínica en pocas semanas. El tratamiento incluye tres aplicaciones por semana durante un mes. Suele provocar enrojecimiento o picor, que casi no deja secuelas, salvo hipopigmentación (piel blanqueada).
  • 5-fluorouracilo (Effudix®) también se puede usar tópicamente para tratar las lesiones de queratosis actínica. El régimen de tratamiento suele incluir la aplicación diaria de la crema durante 1 mes. Sin embargo, es posible prolongar la duración del tratamiento para limitar la aparición de reacciones cutáneas locales, que suelen ser significativas (al menos más que con imiquimod).
  • Geles a base de diclofenaco, un fármaco antiinflamatorio no esteroideo, son mejor tolerados, pero significativamente menos eficaces que el imiquimod y el 5-fluorouracilo. Se utilizan principalmente para prevenir la aparición de queratosis en zonas de riesgo.
  • Finalmente, mebutato de ingenol (Picato®), derivado de la medicina tradicional australiana, está disponible en Francia desde enero de 2014. Provoca la destrucción de las lesiones y una reacción inflamatoria que elimina las células tumorales. Este gel está disponible en dos dosis: una para rostro y cuero cabelludo (una aplicación al día durante 3 días consecutivos) y otra para tronco y extremidades (una aplicación al día durante 2 días consecutivos). En ambos casos, la superficie tratada no debe superar los 25 cm2. Los efectos secundarios incluyen: irritaciones, edemas, erosiones y heridas y costras en la zona tratada.

Fototerapia o terapia de luz

La fototerapia dinámica se utiliza para tratar múltiples lesiones de queratosis actínica. En la práctica, el tratamiento consiste en aplicar una crema fotosensibilizante en la zona a tratar: aminolevulinato de metilo en crema (Metvixia®) durante tres horas, o 5 ácido aminolevulínico (Effala®) durante cuatro horas. A continuación, la lesión se ilumina durante 20 minutos con un haz de luz LED rojo con una longitud de onda de 630 nm, que activa una reacción fototóxica, responsable de la destrucción de la lesión. Finalmente se aplica un vendaje y se mantiene durante 2-3 días. La mayoría de las veces es necesaria una sola sesión, seguida de una reevaluación a los 3 meses, para verificar la curación.

Para evitar los daños causados ​​por el sol, es fundamental aplicar una fotoprotección solar eficaz contra los rayos UV, incluso en días nublados:

  • evite la exposición al sol entre las 11 am y las 4 pm;
  • limite los baños de sol y busque la sombra;
  • apuesta por ropa adecuada (anti-ultravioleta o no): manga larga, pantalones vaporosos, escote bajo, gorra o sombrero de ala ancha, lentes de sol;
  • use un protector solar con un factor de protección alto (FPS > 30). Recuerda renovar la aplicación cada dos horas y después de cada baño;
  • evitar camarotes y tumbonas.

Se recomienda encarecidamente a las personas con fototipo claro (pelo claro, piel clara, ojos claros) que se autocontrolen la aparición de lesiones sospechosas y que se hagan revisar la piel periódicamente en un consultorio dermatológico.

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