Sofrología: un activo para los cuidadores

Los cuidadores a menudo tienden a poner sus vidas en suspenso, lo que puede llevarlos al agotamiento físico y moral y conducir a la depresión. Sin embargo, para mantener a una persona enferma, uno mismo tiene que estar bien.

Recurrir a la sofrología puede ayudar a diferentes niveles : al anunciar el diagnóstico de la enfermedad que puede desencadenar enfado, sentimiento de injusticia o culpa…

Pero también en el día a día, porque cuidar a un ser querido enfermo a veces puede generar reacciones excesivas hacia él, que luego muy rápidamente nos hacen arrepentirnos de nuestras acciones y sentirnos culpables. Uno puede sentirse responsable de que no se observe mejoría en la salud del enfermo a pesar de la ayuda prestada.

Tres sesiones para mejorar

Sesiones de sofrología permitir que el cuidador exprese lo que está pasando. Le enseñan a canalizar su ira cuando surge, a dar un paso atrás de lo que está pasando, a encontrar la calma para que la relación con el paciente vaya bien.

La sofrología también ayuda a restaurar la autoestima y la confianza en sí mismo cuando se siente abrumado por su tarea de ayudar. También pueden ser un momento en el que te preguntas, cuando realmente piensas en lo que quieres, para tomar la decisión correcta.

Cuando las sesiones son colectivas, también crean un vínculo social, un compartir de dificultades.

Finalmente, la sofrología potencia al cuidador para darle la energía suficiente que necesita, y la posibilidad de cultivar lo positivo, aun cuando todo se deteriore. En tres sesiones ya obtenemos una recuperación física y emocional.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *