Vigorexia, adicción al deporte: causas, tratamientos

Todo el mundo está de acuerdo en que la actividad física es necesaria para un estilo de vida saludable. Pero para algunos atletas, la búsqueda del rendimiento va demasiado lejos.

¿Qué es la vigorexia?

Correr durante varias horas al día, forzando los límites de tu cuerpo, puede ser el síntoma de una verdadera adicción, la vigorexia.

Como todo adiccionesse traduce en una práctica cada vez más intensa (sin noción de duración) y, sobre todo, que se ha vuelto incontrolable. La persona se lanza de cabeza al deporte y la atormenta la irrefrenable necesidad de ir siempre más allá. “A través de su práctica deportiva, estas personas buscan sensaciones y necesitan incrementar su práctica para sentir siempre más placer”, explica la Dra. Julie Farbos, psiquiatra infantil y médica deportiva del Hospital Universitario de Burdeos.

¿Qué consecuencias tiene esta adicción sobre la salud?

Al dedicar la mayor parte de su tiempo al deporte, las personas reducen su tiempo de recuperación e incluso su sueño. Al tirar demasiado fuerte de la cuerda, se exponen a un riesgo significativo de lesiones (por ejemplo, tendinitis repetida) y se agotan no solo físicamente, sino también mentalmente.

Otros problemas: adicto al deporte tienen un perfil susceptible de llevarlos a otras adicciones (alcohol, cannabis, etc.) y su riesgo de dopaje se incrementa. El deportista se aleja paulatinamente de su círculo de amigos o familiares. Algunos también se encuentran en dificultades financieras.

¿Por qué nos volvemos adictos al deporte?

No todos los deportistas se ven afectados por la vigorexia, ni mucho menos. Pero ciertos perfiles psicológicos están más preocupados, ya sea que se desenvuelvan en el ámbito amateur o profesional:

“Se trata principalmente de personas que tienen dificultad para poner límites y que necesitan canalizar un trastorno de ansiedad. No es el deporte lo que lleva a la vigorexia, sino la personalidad del sujeto”, subraya Julie Farbos.

Las personas que tienen este perfil se sienten naturalmente atraídas por determinadas disciplinas deportivas, en particular deportes de resistencia : ciclismo, running, trail running y todo Deportes extremos. Estas actividades requieren un fuerte compromiso físico y psicológico. Los seguidores son en busca de adrenalina y buscan mejorar continuamente su desempeño.

En vídeo: Vigorexia: cuando el deporte se convierte en prisión

¿Por qué la adolescencia es un período de riesgo?

En su consulta, el Dr. Farbos recibe cada vez más adolescentes víctimas de vigorexia. Entre la infancia y la edad adulta, los adolescentes con problemas emocionales se vuelven fácilmente adictos a los deportes “Durante este período, estamos más ansiosos y menos preparados para gestionar las limitaciones”, señala el psiquiatra.

La ansiedad generada por la pandemia de Covid-19 no ha hecho más que agravar las inclinaciones adictivas entre los más vulnerables, muchos de los cuales encuentran refugio en el deporte.

Vigorexia y anorexia: dos problemas diferentes

La adolescencia es también un período propicio para trastornos alimentarios (DE) como la anorexia, la bulimia o los atracones. Contrariamente a la creencia popular, los trastornos alimentarios no van necesariamente de la mano con la adicción al deporte. Los dos problemas son bastante distintos. “Es cierto que en la anorexia suele haber una tendencia al sobreentrenamiento deportivo. Pero una persona que sufre de vigorexia no es necesariamente anoréxica. señala la Dra. Julie Farbos.

Se llevará al paciente a tomar conciencia del círculo vicioso en el que se encuentra atrapado. Entonces tendrá que modificar su comportamiento sin, sin embargo, detener el deporte.

¿A quién consultar?

Julie Farbos aconseja ponerse en contacto con su médico primero. “Puede, si es necesario, derivar a un médico deportivo o a un servicio hospitalario de salud deportiva”, ella aconseja Los deportistas se sentirán menos a gusto en un servicio de adicciones frecuentado por una población con la que les resultará difícil identificarse.

Atención multidisciplinar

En la atención interviene tanto un médico como un psicólogo, acompañados de otros profesionales (sofrólogo, educador, nutricionista, psicomotricista, etc.). El objetivo es ayudar a la persona a salir de su adicción, pero también a comprender los mecanismos que llevaron a la vigorexiapara no caer en la misma trampa.

El apoyo se lleva a cabo en dos etapas. Primero debemos reconocer que tenemos un problema. Luego, tendrás que desarrollar estrategias para salir de ella.

Una realización difícil

La mayoría de las veces, el deportista no es consciente de que su nivel de actividad física va más allá de lo razonable. Son los que le rodean quienes hacen sonar la alarma, por ejemplo cuando está preocupado por la multiplicación de lesiones. Se necesita tiempo para que la persona en cuestión entienda que tiene un problema muy real. Y aún más tiempo para que ella aceptara cambiar.

En consulta, Julie Farbos pregunta sistemáticamente a sus pacientes sobre latiempo que dedican al deporte. Y es al formular la respuesta que algunos se dan cuenta de que esto no es normal. “Dar cuenta de que pasamos más de cinco horas al día haciendo deporte ayuda a tomar conciencia del problema, señala el psiquiatra.

También ayuda a sus pacientes a evaluar las consecuencias deletéreas sobre su salud física y mental, sobre su trabajo o sobre sus estudios, sobre sus relaciones amistosas, familiares o sentimentales. Esta fase de sensibilización dura una media de tres meses.

Cambia gradualmente tu relación con el deporte.

En un segundo paso, se lleva gradualmente a la persona a modificar su comportamiento. Un trabajo que puede durar uno o dos años, dependiendo de su edad y perfil. “No se trata de dejar el deporte, sino de bajar el ritmo y volver a una práctica más moderada. De hecho, les explicamos a estos pacientes que buscan ser siempre más eficientes que cuidarlos les ayudará, precisamente, a ser más eficientes”, explica Julie Farbos.

El médico deportivo puede, por ejemplo, animar a la persona a diversifica tu práctica deportiva para evitar traumatizar sistemáticamente los mismos músculos o los mismos tendones. De esta forma, distraerá su mente del deporte que le obsesiona, manteniendo un gasto físico.

También puede orientarse hacia actividades distintas al deporte, diferentes pero igual de placenteras. La idea no es sólo descubrir otros centros de interés, sino también renovar lazos sociales.

Finalmente, el consejos de un dietista puede ser útil para descubrir nuevos placeres mientras te cuidas. “Los grandes deportistas se preocupan por su estilo de vida. Lo usamos para ayudarlos a salir de la vigorexia”, explica Julie Farbos.

Medicamentos en algunos casos.

Finalmente, algunos pacientes necesitan medicación para calmar su ansiedad. Estos antidepresivos actúan sobre el circuitos cerebrales de estrés y recompensa, involucrado en la adicción. Un tratamiento que les ayudará a recuperar el control de sus vidas.

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